domingo, 20 de julio de 2014

"Capital en el Siglo XXI" EL LIBRO QUE ESTÁ ENLOQUECIENDO A LOS SUPER RICOS,


EL LIBRO MÁS VENDIDO ESTÁ ENLOQUECIENDO A LOS  SUPER RICOS,
     Rana Foroohar, Revista Time , Negocios, Abril 23 de 2014
     Tr. Hector Sandler

23 de abril 2014
    
Thomas Piketty
Hay muchas razones por las 685 páginas tomo del académico francés Thomas Piketty,  Capital en el Siglo XXI , "ha abovedados a la parte superior de la lista de libros más vendidos de Amazon.com y está siendo discutido con igual fervor por los principales responsables de las políticas económicas del mundo y de clase media que se preguntan por qué no han conseguido un aumento en años. La razón principal es que prueba, fehacientemente y con claridad, lo que todos hemos sospechado desde hace algún tiempo: Los ricos se hacen más ricos en comparación con todos los demás, y su riqueza no gotea hacia abajo. 

De Piketty examina datos minuciosos durante siglos por valor de los registros de impuestos en lugares como Francia, los EE.UU., Alemania, Japón y el Reino Unido y ofrece una prueba clara de que con los grandes acontecimientos como guerras mundiales o intervenciones gubernamentales como el New Deal , los ricos se hacen con una parte cada vez mayor del pastel económico del mundo. Esto se debe a las ganancias sobre el capital (es decir, las inversiones) superan a los de PIB. Resultado: las personas con un montón de inversiones toma un pedazo más grande de la riqueza del mundo, en relación con todos los demás, con cada año que pasa. La única vez que realmente cambia es cuando los ricos pierden un paquete (como sucede con frecuencia en tiempos de conflicto global) o el crecimiento llega a través de una reconstrucción que comienza de un salto (como a veces se hace después de las guerras).
Esto es particularmente cierto en tiempos de crecimiento lento, como lo que hemos visto en los últimos años. He  escrito cualquier número de columnas y blogs sobre cómo flexibilización cuantitativa ha impulsado el mercado de valores, pero en realidad no siempre el tipo de patada que se necesita para impulsar el crecimiento de los salarios en la economía real, ya que beneficia principalmente a las personas que disponen de existencias, eso es los más ricos, o sea  25% de nosotros. Mientras tanto, el consumo y el crecimiento de los salarios permanecen estancados. Y como dice Piketty es probable todo que empeore antes de mejorar. No es de extrañar que un anuncio en el metro de una compañía de almacenamiento decía: "La aristocracia francesa no lo vio venir , esta tampoco."
Ese es uno de los más grandes de mensajes de Piketty ; la desigualdad será lenta pero seguramente socavará la fe de la población en el sistema. Él no cree, como lo hizo Marx, que el capitalismo simplemente se queme con el tiempo. De hecho, él dice que los mercados tanto  más sean perfectos y avanzados se convierten (al menos en términos económicos), y mejor será su funcionamiento y más  completa la forma en que sirven a los ricos. Pero sí cree que el aumento de la desigualdad conduce a una unión menos perfecta, y una probabilidad de un grave malestar social como la que reflejó su Francia natal a finales de 1700. De hecho, la colección detallada de datos de riqueza en la forma de elaborar los ingresos y los registros de impuestos convirtió a Francia en una rica fuente de datos para su libro. (¡La burocracia es bueno para algo!)
Mi impresión de este libro es similar a la del columnista del  The New York Times ,  Paul Krugman. Su libro va a ser recordado como el tomo económico de nuestra época. Básicamente, Piketty ha condenado a muerte, con datos, las falacias de la economía gota a gota y la curva de Laffer, así como la noción cada vez más fantáseosa que todos podemos simplemente arrancar nuestro camino para ingresas en la lista de Forbes 400.
Es revelador e importante que Piketty no tuviera que forjar su carrera económica en Estados Unidos, como muchos pensadores más destacados hacen, con lo que se apartó de la obsesión por  los modelos matemáticos no realistas, que florecieran en el 1980, con exclusión de casi todas las demás ideas y disciplinas, y de las falsas ideologías que fueron utilizados para justificarlo. "La verdad es que la economía nunca debería haber intentado divorciarse de las otras ciencias” dice Piketti.
Sólo podemos esperar que los políticos que se ocupan de los programas económicos hoy lleven este libro a su corazón.

viernes, 18 de julio de 2014

Si la plusvalía transformó París, ¿por qué no usarla en América Latina?

Si la plusvalía transformó París, ¿por qué no usarla en América Latina?

Uno de los mitos de la plusvalía es que eleva el valor de la tierra y encarece la vivienda. Es tan arraigado el mito y tan alto el desconocimiento de este concepto, que los propietarios de tierras lo aborrecen y erróneamente lo han usado como justificación para especular.
Lo cierto es que el instrumento de plusvalía sirvió para financiar las transformaciones de París. En efecto, hacia la segunda mitad del siglo XVII, los lobos rondaban libres por las calles de París. Pero la visión de Luis XIV y la determinación de las autoridades municipales hicieron de la capital francesa la primera ciudad de la historia moderna que no creció espontáneamente, pasando de villorrio a una expansión urbana con planificación.
plusvalia transformo paris -pont neufPont Neuf, Paris, Francia.  Foto por Wiki Images 
Obras como el Pont Neuf, el puente que transformaría la manera en que las ciudades europeas se relacionan con los ríos, y la Place Royal, hoy la Place des Vosges, una plaza que cambió el concepto del espacio público, fueron posibles porque Enrique IV fue el primero en reconocer el valor de las mejoras por obras públicas y el papel que dichos proyectos podrían jugar para financiar la expansión de la ciudad.
Cuando vemos que nuestras ciudades crecen sin ninguna planificación,

¿Por qué no pensar cómo este instrumento de gestión podría ayudarnos a un mayor desarrollo en nuestras ciudades?

La plusvalía no es un impuesto, es un mecanismo que permite a los municipios recuperar entre el 30% y el 50% del mayor valor, como resultado de una decisión o inversión de la autoridad local. La plusvalía se puede definir como un ‘plus’ o un ‘más’ al valor del terreno, por un cambio en las regulaciones urbanísticas o por la ejecución de obra pública que permite el desarrollo del terreno.
De acuerdo a Juan Felipe Pinilla, los hechos generadores de plusvalía por efectos de cambios en la regulación urbanística son tres:
  1. Incorporación de suelo rural a suelo de expansión urbana, o la consideración de parte del suelo rural como suburbano.
  2. El establecimiento o modificación del régimen o de la zonificación de usos del suelo.
  3.  La autorización de un mayor aprovechamiento del uso de la edificación, bien sea elevando el índice de ocupación o el índice de construcción, o ambos a la vez.
Sin embargo este plus solo se materializa si el lote es desarrollado. Por eso, los terrenos se benefician de las inversiones públicas en vías, infraestructura y servicios y aumentan de valor si se desarrollan en su máximo potencial. Por lo tanto el ‘costo’ de la plusvalía no se carga al terreno pero si al proyecto.
La plusvalía es un instrumento de gestión que prioriza el desarrollo y promueve el uso eficiente del suelo urbano. Le permite al promotor o desarrollador vender un número adicional de unidades como bono, que compense los costos, y  hagan el negocio inmobiliario factible y rentable.
La ciudad, las autoridades y la comunidad se benefician al recuperar una parte de la inversión en el esfuerzo de urbanizar. El mercado de tierras se autorregula y los promotores inmobiliarios adquieren terrenos. Esto les permite consolidar bancos de tierra, hacer integración de terrenos y desarrollar proyectos donde pueden sacar ventajas de las economías de escala.
Romper los mitos alrededor de la plusvalía, permitirá frenar la especulación y generar un desarrollo urbano planificado, más sostenible, así como en Paris, más espacios públicos donde personas de todos los estratos y condiciones económicas interactúen y disfruten la arquitectura y la calidad de vida de la ciudad.
plusvalia - place des vosges

martes, 1 de julio de 2014

LIBERALES LIBERTARIOS: "LA BARBARIE LETRADA" de Juan Bautista ALBERDI

"Existe una Barbarie Letrada  mil veces mas peligrosa que 
todos los indios de America" J. B. Alberdi

UN ERROR FRECUENTE EN LOS LIBERALES LITERARIOS

Héctor Sandler, profesor Consulto, Derecho, UBA


En el diario La Nación de hoy (Lunes ,30-jun-2014)  Vargas Llosa dedica un extenso comentario a Ortega y Gasset, con motivo de la biografía que sobre éste ha escrito  Jordi Gracia, titulado El fracaso de Ortega y Gasset (Taurus).  La reseña abarca diversos aspectos de la vida del filósofo y hombre público español, de los cuales nos interesa comentar los párrafos que aluden a la fuerte  vocación y actividad política de Ortega y Gasset. Respecto de éstas concluyen Jordi y Vargas Llosa que ella remató en colosal un fracaso. No solo porque terminada la sangrienta guerra civil tuvo que exiliarse, sino porque a pesar de haber militado en las filas republicanas, con la cabeza gacha y a boca cerrada,  regreso a España para vivir bajo el régimen falangista del dictador Franco.
Esa suerte no tuvieron miles de sus compatriotas, entre los cuales recuerdo al republicano  abogado vasco don Carlos P. Carranza, contemporáneo de Ortega y Gasset, por años exiliado en nuestro país.  Fue insigne autor de varios libros explicando  las bases legales y económicas necesarias para que todos los habitantes de un país gozaran de un igual derecho de acceso a la tierra y que la renta que sobre ella crece fuera la base del fondo para afrontar el gasto público. Estudioso de Álvaro Florez Estrada  fue admirador de Belgrano y Rivadavia como inspirador y promulgador, respectivamente,  de la Ley de Enfiteusis de 1826.  Tipo de ley indispensable para establecer una economía privada ordenada por mercados libres  y otra economía pública sustentada  con lo recaudado en concepto de valor de la tierra libre de mejoras. No por ocurrencia, sino  para que sea la base material necesaria de los ideales de libertad individual, igualdad de trato y justicia social. 
Gracia y Vargas Llosa lejos de atribuir a su ignorancia en economía y derecho el fracaso de Ortega, cuando trata de concretar su  vocación política, lo atribuyen a la incomprensión del pueblo español,  sin mayores distinciones En pocas palabras, Ortega y Gasset estaría imbuido de tan excelsos ideales políticos que quedaban fuera del alcance del hombre común.  . 
Conviene a todos los argentinos reflexionar sobre estos comentarios de Vargas Llosa y Jordi Gracia, pues ambos cometen el mismo error que , para colmo, se propaga entre nosotros. Tratan de explicar el fracaso político del filosofo español por su adelantado idealismo. Por haber hecho propuestas demasiadas  avanzadas para el común de sus conciudadanos,  la mayoría simples campesinos y todos asalariados.
Que la violencia y el salvajismo imperó en ambos bandos a partir del estallido de la guerra civil ,  esta fuera de cuestión. Pero también lo está que fue largo el período anterior a la irrupción de Franco. Este largo periodo tratando de poner en pie la República estuvo saturado de ríspidas discusiones entre los propios “republicanos”. Sentimientos e ideologías diferentes predominaban en ese combate  civil, en el que las mas disparatadas ocurrencias semejaban a  los dioses y diosas griegos que intervenían en la guerra de Troya a favor de unos y otros   Pero justo  en este abierto combate de ideas era la ocasión para que un hombre del talento y el crédito intelectual que ya gozaba Ortega y Gasset , hubiera puesto de modo claro y preciso  las ideas sobre el necesario orden económico a concretar mediante pocas y precisas leyes a fin de establecer así la base material que una república democrática requiere. Y es aquí donde Ortega y Gasset brilló por su ausencia. Cuando en su patria desde Jovellanos hasta Flores Estrada las ideas fisiocráticas han calado muy fuerte.
Consideramos necesario analizar desde este punto de vista lo que mas abajo se transcribe  del articulo de Vargas Llosa,  porque también entre nosotros se ha dado y repite hoy,  a modo de clisé,  que muchos de nuestros  gobernantes contemporáneos no han sido comprendidos por los hombres de su tiempo. En ciertos casos puede ser verdad; pero han sido mucho mas frecuentes los casos  en que los  fracasos de los gobiernos democráticos se han debido a una supina ignorancia de quienes ejercían directa o indirectamente el poder político. Desconocían  que pocas leyes positivas son bastantes para establecer  las bases económicas que hagan posible la libertad individual, la igualdad de oportunidades y la fraternidad entre los habitantes. Para colmo, se calla que este saber fue el inspirador  de la Revolución  de Mayo en materia legal y económica, que fue cultivado en la Asociación de Mayo presidida por  Esteban Echeverria e  incorporado en normas de la Constitución, aun vigentes por obra de Alberdi. Aparten  la atención los estudiosos del derecho  de las   famosas  Bases, pues fueron escritas para elegir la Constitución entre muchas el modelo que necesitábamos para poblar nuestro desierto país con “todos los hombres que quieran habitar el suelo argentino”.   En cambio, recomiendo  estudiar a fondo su Sistema Rentístico de 1854, escrito por Alberdi después de aprobada la Constitución para que diputados, senadores, presidentes y jueces interpreten y apliquen sus normas para poner en pie el orden económico ordenado por la Constitución. 
La inquietud y actividad de Ortega como político – dice Vargas Llosa - . “fue tan importante como la intelectual. En su juventud, en su temprana y media madurez, ambas vocaciones se fundían en una sola; quería ser un gran pensador y un gran escritor para cambiar a España de raíz, volverla europea, modernizarla, democratizarla, lo que para él -como para los intelectuales que atrajo a la Agrupación al Servicio de la República- significaba llevar a gobernar el país a sus hijos más cultos, inteligentes y decentes, en vez de esa clase política que desprecia por mediocre, falta de ideas y de creatividad, acomodaticia y cínica.
Queda bien a la vista que para ambos – Ortega y Vargas Llosa – la cuestión del buen orden social queda  resuelta con una clase política ilustrada y decente. Una simple lectura al libro de Alexis de Tocqueville La Democracia en America, basta para descalificar por completo este juicio. La democracia es el sistema político en que los hombres comunes cuentan. No hay que seleccionar a los mejores, sino que debe dictarse  un orden legal que establezca un orden económico que fomente la libertad de decisión y acción para que todos y cada uno pueda lograr su bienestar  mejor a través de decidir dónde y como trabajar.
“ A tratar de formar un movimiento que materialice ese proyecto dedica buena parte de su tiempo – continua Vargas Llosa -  pues él está convencido de que se trata de una acción cultural, de diseminación de ideas nuevas y fértiles, y eso explica que se vuelque de ese modo a la tarea periodística, en diarios y revistas, convencido de que ésa es la mejor manera de cambiar la política en uso, contagiando entusiasmo por unas ideas y unos valores que deben llegar al gran público de la misma manera que llegaban a sus estudiantes: a través de la persuasión. No es difícil advertir que en los escritos de Ortega  no hay consideración alguna sobre las bases materiales necesarias para la vida de cada no y las legales para un orden económico construido mediante el ejericio de la libertad individual. Ni vestigios hay en su obra que denuncien, al menos, la importancia de determinado tipo de orden económico – el de libre mercado - para que puedan emerger y concretarse los ideales sociales..
Hasta lo que mi conocimiento alcanza no conozco escrito alguno de Ortega y Gasset que trate del orden económico, orden necesario para que se sostenga como realidad un orden político democrático y republicano. Si tal escrito existe, ruego al lector avisado me lo ponga a disposición para leerlo.
Igual desconocimiento padezco acerca del orden legal auspiciado por Ortega y Gasset para constituir un orden económico en el que el trabajador (de toda clase y condición) sea el dueño exclusivo del producto de su trabajo, es decir su salario, el inversor dueño del fruto de la inversión de sus ahorros, esto es el interés , y que el gasto público sea calzado con la recaudación  de la renta del suelo que los gobiernos han de recaudar tasando a  la tierra libre de mejoras y a precio de mercado.
No veo por ningún lado que Ortega y Gasset en tanto político sea – como dice Vargas Llosa - “uno de los grandes pensadores de nuestra época, y que, precisamente en el tiempo en que vivimos - no en el que él vivió”,  ni menos aun que sus ideas políticas hayan sido en buena medida confirmadas por la realidad de la  España actual con millones de hombres sin trabajo ni perspectivas de tenerlo en el  porvenir. 
Vargas Llosa cierra su articulo con este pensamiento:  “leer a Ortega y Gasset no es un quehacer arqueológico, sino una inmersión en un pensamiento candente, muy provechoso para encarar la problemática actual”. Mas allá de  mi aprecio hacia  la persona de Vargas Llosa, casi en prueba de amistad, sostengo que padece de un grave desconocimiento de los requisitos materiales, legales y económicos,  para que el liberalismo que dice apreciar sea una realidad en nuestros pueblos latinoamericanos.
Buenos Aires, junio 30 de 2014 

viernes, 20 de junio de 2014

Manuel BELGRANO el gran traicionado por la argentina peronista.

HOMENAJE A MANUEL BELGRANO
Genio de la Revolución de Mayo
Héctor Sandler, Profesor Consulto, Derecho, UBA
Manuel Belgrano nació el 3 de  junio de 1770  Murió en la pobreza el 20 de junio de 1820.  
El aniversario de su fallecimiento  ha sido  declarado por gobiernos posteriores día feriado. Pero esta celebración oficial, para nuestro mal, no tiene en cuenta el hueso duro de su pensamiento, su acción como jurista y su genio político. El titulo elegido para recordar a Manuel Belgrano - “Dia de la bandera” - es muy ambiguo para rememorar esa triple dimensión.
Por importante que haya sido crear nuestra enseña patria, necesaria para mostrarnos ante el mundo como una nación en el conjunto de las naciones, mucho más fue el significado político y moral de su vida y su obra.
La nueva bandera  anunciaba la emergencia una nueva nación, es verdad. Pero para Belgrano ésta pretensión consistía de modo principal en constituir ante la humanidad toda una real y  novísima forma de orden social. No era el camino cambiar el idioma o la religión e incluso su forma política. La cuestión primera, como base material de la vida,  era establecer  un nuevo tipo de orden económico. La necesaria base material para que fuera posible  la libertad de todos los individuos en todas las dimensiones en que la libertad humana debe ser ejercida. Este orden económico debía posibilitar a todos y cada uno ganar el pan con el sudor de su frente.
Crear la bandera en medio del combate militar era  necesario para distinguirse del  enemigo en el campo de batalla. Pero su profundo sentido fue el crear una divisa que expresara -ante el mundo entero- que en este sitio del planeta, se pretendía crear una “nueva y gloriosa nación” formada por individuos libres, tratados en pie de igualdad y unidos en abierta fraternidad.
Doctor en leyes, el joven Manuel Belgrano fue en 1794 designado Cónsul por el gobierno del Virreinato del Río de la Plata y desde 1810 miembro de la revolucionaria  Junta de Mayo. Ya mucho antes, desde el Consulado, había comenzado a explicar la necesidad de un “nuevo orden económico”. Resaltaba sobre todo la importancia de la enseñanza y el  aprendizaje de oficios y actividades para que todos y cada uno pudiera incorporarse al proceso de producción  y así vivir del fruto de su trabajo. Para esto era necesaria una “economía de libre mercado”. Esencial pero no suficiente.
Gracias a su conocimiento de la “nueva economía política” explicada por los fisiócratas franceses y conocida por Belgrano en los círculos liberales españoles, desde sus distintos  cargos,  de palabra, en escritos oficiales, mediante la prensa y en secretas reuniones, dio lecciones a los futuros patriotas. Los instruyó sobre algo principal: que el gasto público fuera soportado por un recurso singular. Crear un fondo público formado por el cobro de un porcentual  sobre el valor de la tierra  libre de mejoras.  Desde luego uso el lenguaje actual y no el de la época para expresar de modo fiel el núcleo de su pensamiento.
Su propuesta sorprendió primero pero prendió después en los grandes hombres de Mayo. Germinó lentamente en su generación y creció  fuerte en la siguiente luego de su muerte. El efecto de su filosofía política fue la Ley de Enfiteusis aprobada por el Congreso de 1826.   Fue la primera ley positiva dictada en el mundo consagrando un sistema de recursos para el gobierno compatible con el poblamiento del territorio y el desarrollo económico.
Esta ley disponía  un sistema legal para formar el tesoro público consistente en dos pasos:
1) poniendo la tierra al alcance de todo aquel que quisiera usarla en la ciudad o trabajarla en el campo.  
2) Cobrar a los beneficiarios un alquiler perpetuo (llamado “canon”) para que los gobiernos contaran con recursos para pagar los bienes públicos  sin ofender los salarios ni a la recompensa por la inversión de los ahorros particulares.  Cada uno  sería así el dueño exclusivo del producto de su trabajo y de la inversión de sus ahorros en el proceso de producción y el gobierno de la “renta socialmente creada”. La ley de enfiteusis argentina (que nada tuvo que ver con la enfiteusis del derecho romano) fue la ley mas revolucionaria dictada por un Congreso americano.
El  pensamiento de Belgrano tuvo terribles adversarios y honorables herederos. Su legado, en los 1830,  fue recogido por  Esteban Echeverria y los integrantes de la Asociación de Mayo de 1837, perseguidos y obligados a exiliarse del país por un poder político ocupado por los acaparadores de la tierra y su renta. 
Principal discípulo de Echeverria fue don Juan Bautista Alberdi quien en forma decisiva obró para consagrar esos principios en nuestra actual Constitución nacional.  Constitución Nacional que, lamentablemente, permanece meramente declarativa en este fundamental asunto.  Por intereses creados, fallas en la educación superior y en los dirigentes políticos y sociales. 

Los intereses creados en su época y los sobrevinientes después,  han obrado para desnaturalizar el  pensamiento germinal de don Manuel Belgrano. El mal trato práctico dado a la ley de Enfiteusis  produjo grandes latifundios e indujo en 1870 a dictar Código Civil inspirado en el Antiguo Derecho Bárbaro de los Romanos. Hizo de la tierra –recurso vital dado por Dios a todos los hombres por igual- pasó a ser una mercancía con una grave consecuencia, de no atenuar sus efectos.   El derecho de propiedad sobre la tierra fue y es un recurso para apropiarse del fruto del trabajo ajeno. 
La radical separación  de la idea matriz de Manuel Belgrano y de los ideales de la Revolución de Mayo se agravó en los 1930.  A tal grado que por leyes se transformó la “real constitución social de la Argentina” En la actualidad la Constitución no es espejo en que debiera contemplarse la sociedad argentina.
A principios de los 1930 se creo un nuevo sistema de recursos para los gobiernos.  Este consistía  en apropiarse por la fuerza de parte de los salarios de los trabajadores, los beneficios de los empresarios y los ahorros de los consumidores.  Esta ley –llamada de impuesto a los réditos– fue dictada con vigencia provisoria, solo por 3 años. La fuerza de los intereses creados y la ignorancia de la dirigencia social y política  la convirtieron en la columna vertebral del sistema de recursos del Estado central. Quien no vea en esto el germen de la actual decadencia argentina no presta debida atención a la realidad o carece de los conceptos necesarios para comprenderla.
La dupla “apropiación de la renta del suelo por los particulares propietarios de la tierra” y  la apropiación por el Estado  de los ingresos de  los trabajadores e inversores mediante miríadas de impuestos “,  ha hecho de la Constitución de 1853/60 – en materia económica– papel pintado. Las consecuencias están a la vista: ruinosas condiciones de vida de millones de personas y la no menos ruinosa condición del país en el mundo.   Este sistema interno ha puesto a nuestra patria a merced de los usureros que proliferan por doquier.
Justo hoy, en el aniversario de la muerte de Manuel Belgrano, por ignorar sus postulados para un buen orden social, nuestra patria y sus habitantes sufren las consecuencias de un crónico endeudamiento externo y el asedio de inescrupulosos agentes financieros. Es el precio de ignorar a Belgrano y limitarse a honrar al creador de la bandera.
Desde la cátedra de Filosofía de Derecho, rendimos   homenaje al primer gran economista argentino, el abogado Manuel Belgrano,  rogando a "Dios fuente de toda razón y justicia" para  que su numen espiritual inspire a  todos los argentinos en la tarea de recobrar las condiciones de vida que una vez pudimos lograr.
Buenos Aires, junio 20 de 2014